ESTUDIOS SOBRE EL PODER

Guatemala ¿Estado Fallido o de Contrinsurgencia? Una reflexión sobre la violencia estatal

Pensar Guatemala en crisis no es sólo constatar los errores, sino también pensar en conceptos. Proponemos 2 miradas.

¿Estado Fallido o de Contrinsurgencia?

Por La Mar y el Tz’unun

Hablar de Estados fallidos es hacer referencia a aquellos Estados formales que no consiguen desarrollar estándares de “normalidad”, esto implica que no es posible desarrollar funciones propias de soberanía interna y externa. La utilización de este término establece nociones como: incapacidad para prestar servicios básicos a los ciudadanos, inestabilidad institucional, alta corrupción, crisis económica, deficiencias jurídicas, luchas culturales, inseguridad constante, etc. Según Zapata (2014:16), en la actualidad las discusiones con respecto a los Estados fallidos se dan dentro de las organizaciones internacionales y surgen con la finalidad de desarrollar herramientas de intervención que mejoren la situación de los países fallidos, débiles, colapsados, etc.

Dentro del mismo debate se encuentra la posición que desarrolló Chomsky (2006: 2-45) sobre dicho término: Estados fallidos son aquellos Estados que no protegen a sus ciudadanos de la violencia (e incluso de la destrucción) o quienes toman las decisiones otorgan a esas inquietudes una prioridad inferior a la del poder y la riqueza a corto plazo de los sectores dominantes del Estado. Asimismo son estados forajidos donde las cúpulas se desentienden con desdén del derecho y los tratados internacionales.

Entonces, ¿es asertivo hablar de Guatemala como un Estado Fallido cuando las tácticas de terror utilizadas en la historia reciente del país, que constituye una forma de violencia institucional y conservadora, han funcionado como una estrategia de violencia “legitima” dirigida hacia la población? La pregunta también surge como una crítica hacia la visión cooperativista de la forma de Estado que consideran deben “intervenir”.

ESTADOS FALLIDOS
Dentro del análisis retomo a Noam Chomsky comprendiendo su planteamiento como la pérdida de legitimidad absoluta por parte del Estado para el ejercicio de la fuerza o violencia en defensa de los ciudadanos; pierde la capacidad para garantizar la seguridad de las personas atentado contra los derechos vitales e internacionales.

El ideal es tener un Estado de Derecho, lo que significa regirse bajo dos fundamentos principales: 1.) el sometimiento a la ley de todos los gobernantes y gobernados, y 2.) el control del orden constitucional que garantiza se pueda dar lo anterior. Esto no pasa y no ha pasado en Guatemala. Esto da lugar al uso indiscriminado y aceptación del término en cuestión, para referirse a una estructura estatal que es ausente. Sin embargo esto aún no demuestra lo que Chomsky expone que debe ser un Estado Fallido.

ESTADO DE CONTRAINSURGENCIA
Pero veamos dos casos: el primero, es una joven violentada sexualmente a dos cuadras de su casa, cuando pide auxilio nadie responde y cuando se acerca a denunciar recibe un trato misógino y su caso no procede, la instancia estatal encargada de garantizar su seguridad está ausente que violenta sus derechos.

El segundo, es el desalojo de una población en resistencia a la orilla de río en el que se quiere hacer un megaproyecto; inmediatamente se despliega todo un operativo policial para movilizar con violencia a la población debido a que afectan “el desarrollo”.

Los ejemplos reflejan que las instituciones estatales no están para resguardar la seguridad de las/os ciudadanas/os, más bien hacen lo necesario para resguardar la seguridad de unos pocos. Entonces, a qué se refiere la cooperación cuando habla de Estado Fallido si las particularidades de la respuesta en cuanto a seguridad ciudadana se da según los intereses económicos en juego; este es un Estado pensado y construido para unos/as pocos/as.

De acuerdo con Santos (comunicación personal, 11 de Octubre, 2015) el anterior panorama demuestra que en Guatemala se tiene un Estado cooptado por determinadas estructuras que hacen legítimo el uso o no de la violencia. Dichas estructuras están conformadas por dos ramas, la militar y la económica (tecnócratas civiles y militares) que confluyen dentro del Consejo de Seguridad Nacional. En ese orden lógico propongo que más allá de un Estado Fallido en el país existe un Estado de Contrainsurgencia, que se instaló con la crisis de 1954 y continúa hasta hoy.

Se define al Estado de Contrainsurgencia como el Estado corporativo de la burguesía monopólica y de las Fuerzas Armadas que combina una ideología autoritaria-oligarca tradicional con el aparato institucionalizado creado e impuesto por Estados Unidos (Jonas, 1994: 134). Tenga éste o no la forma de una dictadura militar, pero al privilegiar a las Fuerzas Armadas como elemento central de su estrategia, la burguesía está confiriendo a ese aparato especial del Estado la misión de solucionar el problema; está, pues, pasando del terreno de la política al de la guerra (Marini, 1978: 25-27).

EL TERROR SILENCIA Y PERPETÚA ESTRUCTURAS DE DOMINACIÓN
La legitimación de la violencia se ejerce y está plenamente dirigida con el objetivo de perpetuar las desigualdades que favorecen a la unión entre burguesía monopólica y Fuerzas Armadas. Ahora bien, el Estado guatemalteco que se formó a partir del 20 de Octubre de 1944 incluyó tres actores principales: La burguesía nacional, la burguesía extranjera y las fuerzas militares (que en ese momento entraron al poder acompañando a Arévalo y Arbenz).

Pero no es hasta la década de los 60’s que dicha coalición promovió que las decisiones con respecto a políticas públicas y fiscalización quedaran en mano de la burguesía. Dejando a los militares la función de mantener el control a lo interno y externo del país. Estos al ver durante dicha década el movimiento de guerrillas y de grandes masas populares crearon estrategias agresivas, violentas y de tortura para poner al terror como una herramienta para disminuir la participación de la población.

Las estrategias de terror fueron introducidas por el ejército estadounidense, israelita, entre otros. Consistían en hacer la represión desde los aparatos oficiales de forma clandestina. Para esto utilizaron comandos especiales que figuraron como organizaciones anticomunistas desligadas de los militares, pero la mayoría eran fachadas y estaban dirigidas por las Fuerzas Armadas. Estas realizaban matanzas indiscriminadas, disparaban al aire, distribuía publicidad en las calles, bombas, secuestraban, entre otras, creando así un sistema de terror que afecto a toda la población; el miedo fue sembrado.

Con la firma de los Acuerdos de Paz estas estructuras fueron “desintegradas” y se acordó una reconciliación entre movimientos guerrilleros y militares, esto claro está no significó que el terror desapareciera. Sin embargo, durante el proceso de paz poca fue la atención hacia el papel que las Fuerzas Armadas y las burguesías monopólicas jugaron antes, durante y post conflicto armado, es así que dicha coalición persiste. Claro ejemplo de esto es la continuación de la violencia institucionalizada y conservadora hacia las movilizaciones indígenas o campesinas que están defendiendo su territorio; a pesar de conmemorar este 2016 los 20 años de los Acuerdos de Paz el país continua en un Estado de Contrainsurgencia que se instaló, claramente, durante la contrarevolución de 1954.

Es necesario preguntarnos si es acertado seguir usando el término Estado Fallido/Débil/Ausente/Colapsado/etc. para referirnos a la situación de Guatemala, no con la intención de ser esencialistas en conceptos teóricos, pero si en el entendimiento de que el discurso conlleva una posición política; posición de la cual se desprende la tan “bien habida” intervención/opinión.

Referencias Bibliográficas

  • Aguilera, G. y Beverly, J. 1980. “Terror and Violence as Weapons of Counterinsurgency in Guatemala”. Latin American Perspectives 7(2/3): 91-113, Central America: The Strongmen are Shaking. SAGE.
  • Jonas, Susanne. 1994. La Batalla por Guatemala, Rebeldes, escuadrones de la muerte y poder estadounidense. FLACSO. Guatemala.
  • Marini, Mauro. 1978. “El Estado de Contrainsurgencia”. Cuadernos Políticos 18: 21-29. ERA. México.
  • Zapata, John. 2014. “La Teoría del Estado Fallido: entre aproximaciones y disensos”. Revista de Relaciones Internacionales, Estrategia y Seguridad, 9(1): 87-110. Colombia.
  • Chomsky, Noam. 2006. Failed states: the abuse of power the assault on democracy. Metropolitan Books. Estados Unidos.

Última modificación: 19 de octubre de 2016 a las 22:57
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